Trastornos del lenguaje

Trastornos del lenguaje

Apraxia  Disartrias  Tartamudez

Dislexia  Disgrafia  Discalculia

APRAXIA
Se trata de un trastorno neurológico que afecta la habilidad para controlar los movimientos motores por lo que el niño experimenta problemas en emitir sonidos, sílabas y palabras. No se trata de una debilidad muscular o parálisis, sino que el cerebro tiene problemas en planificar el movimiento de partes del cuerpo como labios, mandíbula, lengua, etc. necesarias para el habla. El niño sabe lo que quiere decir pero su cerebro tiene dificultad en coordinar los movimientos de los músculos encargados de facilitar la articulación oral.

El desarrollo de las prácticas comunicativas empieza en la infancia antes de la aparición de la primera palabra. Así pues, cualquier problema tendrá un efecto significativo en la posterior habilidad comunicativa del niño. Cuanto antes se identifiquen y traten, menor será su incidencia o empeoramiento favoreciendo el éxito en la lectura, escritura, trabajos escolares y relaciones interpersonales.

La mayoría se estas habilidades se aprenden en los primeros 6 años de vida, con posibilidad de perfeccionarlos o para saberlos utilizar en el futuro en vistas a conseguir la autonomía de la persona.

La apraxia afecta de modos distintos por lo que se deberían encontrar diferentes alternativas para que el niño participe en clase junto con terapeutas ocupacionales, físicos y logopedas para adaptar el material educativo y tecnológico de la clase en vistas a permitir a los estudiantes participar y disminuir sus niveles de frustración.

Síntomas
Los niños con el trastorno suelen cometer errores de articulación, su habla es lenta y a la vista del que les mira, les cuesta mucho esfuerzo. Quizá no podrán leer con normalidad el movimiento de los labios con la consiguiente dificultad en imitar el movimiento del habla y las palabras.

Hay dos tipos de apraxia del habla: adquirida y desarrollada. La adquirida puede afectar a personas de cualquier edad ocasionada por daños en las partes del cerebro involucran el habla. La desarrollada suele presentarse más en niños que en niñas y está presente desde el nacimiento.

Todavía no se conocen demasiado las causas del trastorno. Algunos investigadores creen que se trata de un trastorno relacionado con el desarrollo del lenguaje del niño. Otros, creen que es un trastorno neurológico que afecta a habilidades cerebrales al no enviar los signos adecuados para que se muevan los músculos implicados en el habla.

Sin embargo, no se ha encontrado evidencia de lesiones cerebrales específicas o diferencias en estructuras cerebrales. Los niños con este trastorno a menudo tienen antecedentes familiares con historial de trastornos de comunicación o dificultad en el aprendizaje. Quizá los recientes descubrimientos sugieran factores genéticos.

En bebés
No emiten los sonidos que le son propios, las primeras palabras se retrasan, pronunciando únicamente diferentes consonantes y vocales.

Tiene problemas en combinar sonidos intercalando grandes pausas entre ellos, simplifican las palabras reemplazando los sonidos difíciles por unos de más fáciles o eliminando los sonidos difíciles (aunque ello es normal en niños, el niño con apraxia lo hace con mayor frecuencia). Quizá experimente problemas al comer.

En niños de mayor edad
Se ocasionan errores de sonido inconsistentes que no son resultado de la falta de madurez, entienden el lenguaje con mayor facilidad que lo hacen al hablar. Tienen dificultad en imitar el habla aunque suelen hacerlo con más claridad si ésta es espontánea, a la vez que cuesta entenderles, especialmente por una persona que no sea del entorno familiar.

Emitir sonidos o coordinar labios, lengua y mandíbula para hacerlo es un gran esfuerzo.

Las palabras largas son más dificultosas que las cortas, empeorando cuando se sienten ansiosos.

En la tarea escolar se observará la misma conducta motora inadecuada, será el niño que no logra organizar su material escolar con pulcritud, manejo del cuaderno, así como en sus actividades manuales en general.

Diagnóstico
Desde luego, la evaluación debe ser hecha por un profesional que evalúe el grado de dificultad del habla del niño, habilidades motoras, melodía del habla y desarrollo del sonido.

Revelará su déficit durante la conversación, la prolongación de vocales, la repetición del monosílabo / p /, / t /, / k /, la repetición de palabras de varias sílabas; de palabras monosilábicas que contienen el mismo sonido inicial y final, de frases, contar hacia adelante y hacia atrás. Con la secuencia puede haber dificultad para la iniciación, sustitución/omisión o la ordenación de sílabas. También durante la descripción de una fotografía y repetición de frases para determinar consistencias de elaboración mediante errores de articulación y una prosodia anormal.

Tratamiento
Debe tenerse en cuenta que cuando los padres y el niño acuden a terapia éste ya ha experimentado un gran fracaso. El tratamiento para la apraxia o intervención de diagnóstico para los niños muy pequeños con apraxia del habla necesita establecer dos objetivos principales.

En primer lugar, el niño necesita fijar una forma consistente de comunicación y, segundo, también el desarrollarlo de un uso oral.

La estrategia incluye responder a gestos y otros intentos de comunicación. Los terapeutas pueden ayudar en la elaboración de pequeños pasos pero firmes que den expectativas y propicien los cambios esperados.

Pero, ¿cómo lograrlo? Es necesario crear las condiciones físicas, mentales y emocionales del entorno para crear la confianza, así como límites realistas de acuerdo con el sistema motor del niño para que al ir avanzando en la terapia, se sienta seguro y colabore cada vez más para realizar cambios e interactuar cada vez con resultados más satisfactorios.

Algunas sugerencias para reducir y vencer la presión comunicativa que es normal que se establezca, puede intentarse probando hablar acompañando movimientos, efectos de sonido, rutinas verbales con canciones, ritmos, etc,. así como intentar el habla con otras personas sincronizando sonidos y utilizar marionetas, animales de peluche, etc.

DISARTRIAS
Son alteraciones de la articulación propias de lesiones del sistema nervioso central, así como de enfermedades de los nervios o de los músculos de la lengua, faringe y laringe, responsables del habla. Por tanto, la disartria es una dificultad de la expresión oral del lenguaje debida a trastornos del tono y del movimiento de los músculos de la boca, cara y sistema respiratorio al debilitarse, se vuelven más lentos o inmovilizan después de una lesión cerebral. El tipo o gravedad dependerá del área afectada.

Para comunicarse con las personas con el trastorno es mejor hablarles de una forma lenta y procurando alzar la voz, haciendo pausas con frecuencia. Señalar o gesticular también ayuda, así como procurar reducir el ruido de fondo.

Los síntomas pueden incluir
Habla poco fluida, lenta, entonación anormal, cambios en la calidad vocal (sonido nasal), ronquera, dificultad en el control de la saliva, masticar o tragar. En la disartria no existe trastorno en el ámbito lingüístico, sino tan solo afectación del componente motor lo que repercute en la articulación del sujeto.

Diagnóstico
Suelen ser niños y niñas de aspecto distraído, sin mostrar interés por las cosas, tímidos, no exentos de cierta agresividad al darse cuenta de sus errores en el habla y ser incapaces de solucionarlo.

Los síntomas específicos son la sustitución (reemplazo de un sonido por otro), omisión (eliminación de parte o toda la sílaba en que se encuentra en fonema), inserción (intercalación de un sonido que no corresponde a la palabra) y distorsión (articulación incorrecta aunque aproximada).

Tratamiento
Mediante la terapia adecuada se puede conseguir ralentizar el habla y mejorar la respiración para elevar el tono, fortalecer los músculos implicados, así como la articulación y que ésta resulte más clara.

En función de las lesiones producidas en el sistema nervioso se establecen diferentes tipos de disartrias: flácida (alteración del movimiento voluntario, automático y reflejo), espástica (disfunción articulatoria), atáxica (hipotonía de los músculos afectados), lesiones en el sistema extrapiramidal (movimientos lentos, limitados y rígidos) y mixtas (combinación de los sistemas motores implicados).

TARTAMUDEZ
Afecta a la fluidez del habla. Puede aparecer en la infancia y es muy importante encontrar el apoyo profesional adecuado para ir regulando las interrupciones en la producción de los sonidos del habla.

La dificultad puede surgir en ocasiones específicas: hablar por teléfono, en grupo, acrecentándose en tanto dichas alteraciones del ritmo tengan una mayor incidencia a través del discurso.

Síntomas
La repetición y prolongación de las palabras suelen ser una de las primeras señales. La boca se advierte tensa o bloqueada al intentar decir una palabra y suelen adoptarse muletillas entre espacios de una a otra para que el tiempo de espera con el interlocutor no sea tan largo y evitar el nerviosismo que no hace sino acrecentar el trastorno.

La tartamudez suele iniciarse a los dos o tres años, mayormente en los niños que en las niñas. Puede aparecer de forma repentina o desarrollarse gradualmente en distintos periodos de tiempo. Durante el mismo, el niño puede tener días mejores o peores o incluso días en los que no se advierta ningún signo de tartamudez. Los padres suelen informar que el trastorno empeora si el niño está cansado o poco estimulado.

Para aquellos padres que han padecido la experiencia cuando eran pequeños la observación de ciertos signos de tartamudez en sus hijos puede encender todas las luces de alarma, pero quizá lo que no saben es que gran parte de los mitos de antaño ya no tienen razón de ser debido a las recientes investigaciones de científicos internacionales. Por supuesto, existen ya numerosos tratamientos con resultados magníficos que ayudarán a solucionar el problema.

Se trata de un trastorno del habla, no emocional o psicológico y pretender ignorarlo, no mencionarlo o pensar que disminuirá con el tiempo es una posición equivocada y puede inducir a confusión en el niño. Hablar sobre la tartamudez con el niño es importante, aunque siempre aconsejado por un logopeda o profesional del tema. Cuanto antes se busque tratamiento mejor y más rápida será la recuperación.

Diagnóstico
La identificación de la tartamudez en el habla parece una tarea sencilla aunque el diagnóstico correcto requerirá cumplir con diferentes parámetros.

Durante la evaluación, el logopeda debe sopesar perfectamente la falta de fluidez del habla que se produce en diversas situaciones. Requiere también recopilar información acerca de los distintos factores que pueden empeorar el problema (velocidad y conocimientos lingüísticos) y para los niños pequeños, es importante averiguar antecedentes familiares de tartamudez, el tiempo que dura el trastorno, el nivel de temor del niño a que siga el problema y las posibles burlas a las que puede hallarse sometido.

Tratamiento
La terapia se centra directamente en el habla del niño y  los padres participan activamente en la terapia. Aprenden métodos para reconocer los síntomas de la tartamudez, así como la medición de la gravedad de la misma.

Durante las consultas, que se recomienda sean una vez a la semana, las directrices del logopeda tanto a los padres como a los niños se dirigirán hacia un proceso preciso y la terapia con la que se conseguirán mejores resultados a corto plazo, con instrucciones sobre cómo pueden continuar en casa sin causar agobios al niño.

Para los niños preescolares que tartamudean, la terapia suele implicar la creación de situaciones en la consulta del terapeuta para provocar fluidez en el habla, estimulando un discurso junto con un ritmo más lento y sin problemas de conexión entre sonidos y palabras.

Hay una serie de técnicas que los padres pueden hacer para facilitar la fluidez en el niño que tartamudea. Estas incluyen añadir una pausa antes de responder al niño. Por ejemplo, el niño hace una pregunta. En lugar de responderle rápidamente o no esperar a que termine, los padres deben hacer una pausa de unos segundos antes de iniciar la contestación. Con ello, se consigue disminuir el ritmo de la interacción en la conversación facilitando una forma de hablar más lenta. Al no intentar forzarle se consigue que el niño hable más a menudo sin sentirse avergonzado.

DISLEXIA
Se caracteriza por una considerable dificultad en los ámbitos de la lectura, escritura por debajo de su esperado nivel de inteligencia y edad cronológicas, independientemente de cualquier causa intelectual, emocional o cultural.

Es un problema de índole cognitivo que afecta a las habilidades lingüísticas asociadas a al modo de escritura y al paso de codificación visual a verbal, memoria a corto plazo y percepciones de orden y secuencia.

En dislexia, no hay dos personas exactamente iguales y el trastorno puede variar de leve a moderado y de severo a profundo.

Síntomas
Suelen tomarse un tiempo inusualmente largo para escribir una palabra, escribir las letras al revés (b-d), hacer letra ilegible, ignorar márgenes, situar las letras ignorando los espacios disponibles o de manera anormal, confundir la direccionalidad y procurarán escribirlo todo en una frase muy larga, sin empezar la frase con mayúscula, ni terminar con un punto.

A menudo empezarán los problemas de matemáticas en el lado equivocado. También pueden destacarse por la falta de atención debido al esfuerzo que les supone superar sus dificultades perceptivas. Pueden leer una palabra  en una página y no reconocerla en la siguiente. Al leer se hace de forma lenta, entrecortada, sustituir una palabra que signifique lo mismo, , omitir o cambiar sufijos, tiempos verbales o finales de palabra. La comprensión auditiva será más correcta que la escrita.

Al deletrear, su ortografía o forma de deletrear palabras es mucho peor que su lectura cometiendo errores al escribir palabras en la pizarra aunque sean copiadas. Las tachaduras serán frecuentes, lo cual puede darnos una primera señal de alerta y avisarnos del problema.

Por lo que hace a la lectura se pueden producir errores como omisiones, repeticiones, inversiones, cambios de línea, falta de ritmo y puntuación, confusiones en las letras d/b, p/q, d/p, o de pronunciación similar m/n, m/p, b/p, b/m.

Por lo que hace a la escritura existe la dificultad en el inicia de la escritura e imaginar lo que debe expresar, forma de coger el lápiz y de realización de trazar los óvalos. Cansancio con pérdida de control del útil y la consiguiente disgrafía de las letras.

La lateralidad cruzada o no definida suele ir unida a la dislexia.

Ante estos síntomas, lo más oportunos sería encaminar al niño a un profesional para que defina exactamente el problema y establezca las pautas y método más adecuado a su perfil.

Diagnóstico
Es importante detectar los problemas de dislexia tanto para los padres como los  profesores y tratar así de poner las soluciones al alcance y cuanto antes.

Por supuesto uno de los inconvenientes cruciales es la dificultad para aprender, leer y escribir correctamente en ausencia de otro tipo de problemas que den una explicación alternativa. Se podría descartar, por ejemplo, dificultades de visión o audición, la existencia de una perturbación emocional, falta de instrucción, ausencias de lesiones cerebrales.

Tratamiento
El psicoterapeuta establecerá el grado y la psicomotricidad, con diferentes test junto con pruebas de lectura y escritura (letras, sílabas, comprensión lectora, dictado, copia) que permitan un análisis detallado por niveles de edad y qué áreas hace falta potenciar.

Por lo general, los niños disléxicos obtienen mayor puntuación en la escala manipulativa que en la escala verbal. El trato del psicoterapeuta debe ser siempre comprensivo con los errores para cumplir con éxito automatismos lectores y aprendizaje correcto de estructuras.

El papel de los padres y educadores será importantísimo facilitando la práctica y el tiempo necesario para organizar sus pensamientos y para realizar ejercicios evitando nervios y agobios. Debe evitarse la corrección sistemática y, por el contrario, incrementar la ayuda en las lecturas y comprensión del material y ejercicios escolares.

Si es posible, solicitar exámenes orales para evitar las dificultades que les supone la lectura, escritura y capacidad organizativa con una consecuencia de mayor frustración y rechazo. Es necesario hacer comentarios positivos sin dejar de incidir en aquellos en que debe mejorar.

Se deben evitar las odiosas comparaciones con otros niños teniendo en cuenta las dificultades de los disléxicos en cuanto a confusión con las horas del día, lugar donde han dejado las cosas, desorden, falta de atención, etc.

DISGRAFÍA
Es la dificultad de ejecución motriz de los diferentes elementos que constituyen el grafismo. Estas dificultades de ejecución ejercen una influencia sobre la reproducción de las formas caligráficas que el niño tiende a substituir por otras que le son más viables y que permiten superar momentánea e imperfectamente su falta de dominio.

El niño es, ante todo, una criatura motora que aprende manipulando los objetos que encuentra a su alrededor. El crecimiento de los primeros años, no solo es rápido, sino que las proporciones corporales se modifican de forma sustancial. A medida que el niño crece revela más control y especificidad en las acciones. Cuando se ha logrado el control de varios movimientos diferenciados, éstos facilitan acciones más complejas.

En general, los primeros años de vida constituyen un período de rápido aprendizaje que genera grandes cambios en la vida del niño. Pensemos que en ese corto período de tiempo ha tenido que aprender y resolver infinidad de cuestiones motrices, intelectuales, sociales, etc..: ha aprendido a sentarse, a gatear, a ponerse de pié, a caminar, a manipular objetos, a comunicarse, primero con gestos y más tarde con palabras y, en fin, se ha adaptado perfectamente a las exigencias de su especie y del mundo adulto

Así, conseguirá el control fino de los dedos, solo cuando tenga un adecuado control de las manos y comenzará a andar, cuando consiga integrar el control de las piernas, los pies y los brazos en un movimiento coordinado.

Síntomas
En general y, entre otros, existen diferentes trazos en la escritura infantil que indican el grado de disgrafia como: ejecución con márgenes insuficientes e irregulares, modo de unión de letras, progresión, irregularidades de todo tipo, ausencia de movimiento, zonas mal diferenciadas, letras retocadas y atrofiadas, conjunto sucio, temblores, líneas fluctuantes, etc.

Diagnóstico
Los profesionales expertos en disgrafías infantiles deberán comprobar las perturbaciones y el aspecto general del grafismo. Se tendrá también presentes las diferentes fases: la precaligráfica (5-6 años), caligráfica (10 años) y la postcaligráfica (entre los 12 y 16 años) y los diferentes factores que intervienen en la producción gráfica: madurez general del sistema nervioso, desarrollo psicomotor general, actividades minuciosas de los dedos de la mano, desarrollo general intelectual, psicoafectivo y social del niño, del lenguaje y de estructuración espacio-temporal, ejercicio específico de la escritura, las exigencias del medio y factores auditivos y visuales.

Tratamiento
A través de la reeducación grafoescritural se puede incidir sobre los procesos implicados en el acto de escribir y corregir las posibles deficiencias relacionadas con ellos y reflejadas en todo gesto gráfico. El terapeuta profesional, con su experiencia, es quien mejor sabrá corregir los distintos aspectos gráficos que conducirán al niño a la realización de una escritura más ordenada y menos disgráfica.

Se le enseña a coger el lápiz correctamente entre el dedo índice y pulgar apoyado en el dedo corazón, así como utilizar el lápiz adecuado a su edad: más grueso para los pequeños y más fino para los mayores.

La posición que adquiere el niño es esencial para conseguir una buena letra, debe pues sentarse en una silla con respaldo en el que pueda apoyar perfectamente la espalda, situarse frente a la mesa con los brazos en ella y colocar el cuaderno o papel delante de la mano con la que escribe levemente girado a la izquierda si es diestro o a la derecha si es zurdo.

Es importante que se dedique a la actividad el tiempo justo, pues los niños ya han practicado en clase y el terapeuta intentará no atosigar regulando en todo momento los ejercicios para que el niño no se sienta incómodo o cansado.

Existen una gran variedad de ejercicios que los profesionales pueden hacer trabajar al niño. La mayoría de ellos consisten en la realización programada de cenefas, trabajando la continuidad y dirección principalmente. La aplicación de puntos en las mismas implicará el aspecto orden.

También se hacen ejercicios para mejorar la fluidez en la onda gráfica, abarcando las zonas del simbolismo del espacio, así como presión y velocidad. Se estimula la invención y la aplicación de los colores que el niño desee.

Los trabajos se realizan en sesiones semanales de 1,30 horas, aproximadamente, observando incidencia en motricidad, disciplina, concentración, creatividad y sociabilidad.

Disgrafía y escritura del niño zurdo

Las dificultades gráficas más reales observadas en los niños son consecutivas a retrasos y problemas motores de orientación y estructuración del espacio. Una posición defectuosa de la mano puede provocar el mal sostén de la pluma, inversión de arriba-abajo o de izquierda-derecha de ciertas letras, líneas en abanico, irregularidades entre palabras y dimensión de las mismas.

El niño que escribe con la derecha debe mantener el brazo a la derecha del tronco frente al papel, el niño zurdo hace lo mismo pero volviendo a traer su brazo izquierdo de izquierda a derecha. Coloca normalmente su mano sobre la línea de base de la escritura (visible o no), sobre la que reposan las palabras, el cuaderno derecho frente al niño: dibuja las letras con los dedos y avanza haciendo bascular su mano sobre la extremidad de los dedos anular y meñique. De esta forma, la mano pasa por encima de lo que acaba de escribir. Este “barrido” presenta múltiples inconvenientes porque oculta lo escrito, lo cual se puede paliar colocando la mano encima de la línea, replegada hacia el interior; pero el remedio es todavía peor ya que esta posición priva al niño definitivamente de conseguir el movimiento cursivo.

Tratamientos
Estos problemas no se presentarían si el niño zurdo aprendiera a escribir inclinando mucho el cuaderno o la hoja de papel hacia la derecha (lado opuesto a la mano izquierda) y colocando la mano sobre la línea. El movimiento de avance permanece igual, pero la mano no tapa lo escrito y el niño ve siempre lo que está escribiendo, lo cual le resulta satisfactorio e importante para la aplicación de la ortografía.

Para hacerlo mejor, sería conveniente acostumbrar a los zurdos de la clase a efectuar el movimiento de traslación trazando de esta forma bucles en todos los sentidos. Mas tarde, si se le quiere ayudar, se le hacen ejecutar ejercicios de gran o pequeña progresión procurando inclinar mucho la parte superior del cuaderno hacia la derecha y a situar la mano izquierda sobre la línea. Es sorprendente comprobar que ciertos niños zurdos adoptan esta posición con rapidez; otro necesitan más tiempo, pero, al fin, todos quedan liberados de sus dificultades.

DISCALCULIA
La discalculia es un trastorno en el aprendizaje de las matemáticas por parte de los niños, las personas afectadas pueden tener problemas en los cálculos básicos, memorización de números o seguimiento de puntuaciones en juegos.

Síntomas
Dificultades en la organización espacial, para organizar números en columnas, omisión o adicción de un paso en un procedimiento aritmético y, entre otros, recordar las tablas de multiplicar.

Especial dificultad con los problemas razonados, particularmente los que involucran múltiples pasos como cuando hay que sumar y luego restar para encontrar la respuesta.

Tratamiento
Si no se trata con el tiempo suficiente, puede acarrear un importante retraso educativo. El ambiente de clase puede resultar muy angustioso, casi irrespirable ocasionándole al niño un gran sufrimiento e incomprensión por parte del resto de los niños de su clase.

El aprendizaje de las matemáticas es de carácter acumulativo y se requiere comprender las bases para ir desarrollando las posteriores operaciones, cada vez más complejas.

Algunos pueden mostrar problemas de conducta, aislamiento o negarse a acudir a la escuela.

Estos niños requieren ayuda por parte de una persona especializada que elimine la presión y la celeridad típica de un programa educativo, permitiendo que el niño obtenga la satisfacción de aprender, paso a paso, sin prisas mediante ciertas prácticas y ajustándose a las necesidades del niño.

Los estudiantes suelen ser más capaces de entender los procesos tangibles antes de las abstractas. Por ejemplo, si el niño tiene problemas con la suma, la utilización de objetos pequeños puede ser una ayuda eficaz para aclarar el concepto.

Por último, asegúrese de que el alumno estudia en un entorno con las menores  distracciones posibles.

Foros de los distintos trastornos del lenguaje.

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